Esto es muy difícil de contar. Casi me convendría inventar y que quede como un relato de ficción de esos que cuestan pasar. Desde la pantalla del televisor Tina Turner canta desde Amsterdam, “Private Dancer”, y hay una “private dancer” argenta, dormida, a 88 cm a la izquierda de la notebook, en el sillón cama de una, si una plaza y hay una perra en mi colchón de dos plazas, en el piso de la misma, la misma habitación. La perra dormida es de la otra perra dormida, que duerme sola. Con sus pelos travestidos de rojo y sus tetas teatrales. Me encantan acabadamente las cacofonías. ¡Qué cosa! La cosa es que la piba tiene más problemas que un disidente cubano y yo la conocí en un boliche, cuando ella tenía 17 años y era mas peligrosa e incontrolable que un Tomahawk, pero le pegó a mi amigo y le pegó de lleno.
Años después, muchos, esa bomba sexy es hoy una granada inestable, dormitando de prestado en mi casa, como improvisada embajada en su derrotero, dando un asilo que me dejará en el borde de otro asilo. Un soul asylum. Ese mismo amigo de hace 5 renglones atrás me lo pidió. Y ella está acá por eso, porque lo pidió y no lo exigió. Y después que la piba estuvo 7 horas en un bar, él la fue a buscar. Los dientes chocan y hacen que duelen. Oigo mi cuello quejarse al girar. Ella hace Body Painting y como si no tuviera la cabeza demasiado manchada, pintan su cuerpo sinuoso, para que baile y publicite la bebida energizante “speed” y excita a cientos de hombres una noche por semana. Entre esas noches, duerme en la cama de al lado protegida por su historia. Porque las mujeres se calientan cuando les hablás y te congelan cuando ellas hablan, bueno, nada, el padre la tramontineó a la madre, las echó a las dos, (o a las tres, incluyamos a la hiperkinética beagle, también) y especialmente a ella le quemó los documentos y toda la ropa que no tenía puesta. Ahora la madre vive con una amiga y la causa no prospera porque las heridas de la madre no fueron graves (¡!) y no lo pueden sacar de la casa, donde el tipo se atrincheró, pero si todo esto hubiese pasado en capital, ya lo hubieran sacado. 20 cuadras después de la General Paz, otro país, otras leyes y bueno, esperá a que te deje mas de treinta días hecha bosta. Esa es una parte de la historia y la amargura baja por mi garganta, ella tiene siliconas, se emparejó con un tipo común que por las fotos era un pingazo, se deprimió, se anorexió y las prótesis se le hicieron carne y tiene unas células que le van a hacer quilombo en breve. Eso sí, la mina sigue igual y se curte seguido algún musico o jugadores de fútbol que no saben todo esto, obvio. Porque si se lo hubieran contado a Jack, El destripador, el tipo se habría deprimido tanto que se habría vuelto a su victoriana cama, con su victoriana esposa y nos hubieran cagado el mayor misterio policial del mundo. Y aquí estoy yo, viéndola acostada y vestida, encerrado en el ghetto de los que escuchan, ayudan y sufren al perro y no de los que por su posición no son enterados y transpiran con las dolientes. Y el cuello se tensa y el pecho redoblando forma una síncopa feroz que tranquiliza, en esa niebla que envuelve la pantalla, anestesiando mi mirada que se posa en esa chica fácil, que se pone difícil solo para mí. Y la perra se queja en sueños.
Jamás le habría pedido cama por una cama, pero si un mínimo gesto de cariño y no un “todos los demás me garchan y bueno, vos, amigo de un amigo, bancame en tu casa”.
Mientras yo sé que falta mucho para que pueda dormir en esta noche dura donde mi bondad, frente a mi hombría, se pasó de la raya.

1 comentario:
http://el-blog-de-nacho.blogspot.com/
buen blog.
Publicar un comentario